Tengo recuerdos desde muy pequeña de ir a casa de mi abuela Mercedes y que ella estuviera en la cocina dándole vueltas con su cuchara de madera a un perol de arroz con leche y que ese intenso olor a canela y limón invadiera toda la estancia. Yo era su pinche , limpiaba el arroz , lo lavaba y disfrutaba como una loca, quizás de ahí venga mi amor por la repostería y a lo casero!.
Son esos olores y sabores de la niñez que nunca se olvidan, es maravilloso como se quedan ahí para siempre, ¿verdad? Inundan mi cocina y me transportan a esos tiempos en los que mi abuela nos hacia los mejores postres de la vida, ella se fue muy prontito, apenas había entrado yo en la adolescencia, por eso cada vez que hago arroz con leche me acuerdo muchísimo de mi abuela Mercedes y de esos momentos felices con ella.
Los olores son de esos recuerdos que se quedan grabados en nuestra memoria y son difíciles de olvidar! .
La receta de mi abuela es maravillosa, ella se la enseñó a mi madre y mi madre a mi, es de esas recetas que pasan de generación en generación y que yo espero que mis hijos sigan compartiéndola.
En esta ocasión lo único que he variado es que es una receta sin lactosa, ya que en mi familia hay intolerantes a esta proteína láctea y no cuesta nada usar una bebida vegetal y así todos podemos disfrutar de un rico arroz co leche de almendras.

Los olores son de esos recuerdos que se quedan grabados en nuestra memoria y son difíciles de olvidar! .
La receta de mi abuela es maravillosa, ella se la enseñó a mi madre y mi madre a mi, es de esas recetas que pasan de generación en generación y que yo espero que mis hijos sigan compartiéndola.
En esta ocasión lo único que he variado es que es una receta sin lactosa, ya que en mi familia hay intolerantes a esta proteína láctea y no cuesta nada usar una bebida vegetal y así todos podemos disfrutar de un rico arroz co leche de almendras.





