No sé la de veces que he querido cristalizar flores, quedan tan bonitas y elegantes en repostería. Nunca veía la ocasión, y no será por falta de flores, porque el jardín de la casa de los abuelos está pletórico, sobre todo los rosales. Pero nunca me decidía a poner en práctica esta técnica hasta hoy, y es que los días de verano pueden ser larguísimos, sobre todo si tienes niños en casa, que ya a estas alturas de verano se aburren con las mismas cosas de siempre.
Así que esta vez he liado
a mis pequeñajos, los he tenido entretenidos una mañana recolectando flores,
deshojándolas y preparándolas para tenerlas para siempre. Ellos han alucinado cristalizando pétalos de rosas y maquinando que otras variedades florales podríamos inmortalizar.





